
Segunda y última comedia musical de Howard Hawks (1896-1977) y uno de
sus films más conocidos. El guión de Charles Lederer se basa en el
libreto del musical de éxito de Broadway “Gentlemen Prefer Blondes”, que
se inspira en la novela de igual título, publicada en 1925, de Anita
Loos. Se rueda en Fox Studios (Century City, L.A.). Producido por Sol C.
Siegel para la Fox, se proyecta en sesión de preestreno el 1-VII-1953
(Atlantic City, NJ).
La acción dramática tiene lugar a lo largo de unas pocas semanas en NYC,
a bordo de un trasatlántico que hace la travesía de NY a Cherburgo
(Francia) y en París. Dorothy Shaw (Russell) y Lorelei Lee (Monroe) son
dos amigas coristas, procedentes de una localidad rural americana
llamada Little Rock, que cantan y bailan para ganarse la vida. Son
guapas, atractivas y buscan ansiosamente chico para matrimonio. Una es
rubia y la otra es de cabello castaño oscuro. Una quiere casarse por
dinero y la otra por amor. Dorothy, la líder del dúo, es atrevida,
desenvuelta, romántica, conquistadora y práctica. Lorelei es interesada,
ingenua, superficial y manipuladora. Gus Esmond (Noonan), pretendiente
de Lorelei, es soso, pasivo, retraído y dependiente de su padre.
El film suma comedia, musical y romance. Es una comedia musical de humor
alocado, enredos, gags ocurrentes y situaciones absurdas. La obra no
tiene ni pretende tener relación alguna con la realidad y la
verosimilitud. Se ajusta a las ideas de Hawks, que siempre consideró que
las comedias han de ser esencialmente irreales. La irrealidad del
argumento, de los personajes y de las situaciones, crea el marco en el
que Hawks desarrolla con comodidad su agudo, sutil y en ocasiones
desbordante sentido del humor.

Hace uso de muchos y muy variados recursos, con los que consigue
levantar una obra refrescante, entretenida, sumamente divertida y
poderosamente hilarante. Se sirve de la ironía, el ridículo (atletas
olímpicos vanidosos), la farsa (marido que huye de la esposa en barco),
enredos (amantes que son espías), sueños imposibles que se hacen
realidad, equívocos múltiples, ocurrencias chocantes, buenos “gags”,
etc. Se sirve, además, de suplantaciones de personalidad, inversión de
roles, exageraciones picantes, confusiones que dan lugar a falsos
culpables, ladrones atrapados con el botín en la maleta, parodias y
parodias de parodias. El papel de Lorelei contiene una buena dosis de
parodia de la propia Marilyn. Ésta parodia posturas y gestos de Rita
Hayworth en “Gilda” (Vidor, 1946). Dorothy en una escena hace la parodia
de la parodia de Marilyn. La vigencia de los recursos utilizados
explica que la obra conserve en gran medida la vis cómica inicial.
Es una de las pocas películas de Hawks protagonizada por mujeres, en
este caso por dos mujeres. Ambas son independientes, decididas,
liberadas, toman sus propias decisiones, se defienden solas y manejan
sus propia vida. Se muestran superiores a los hombres, a los que saben
manipular, controlar, convencer, dominar y seducir a su conveniencia. Al
servicio del humor, el film adopta una posición ambigua de exaltación
de la figura de la nueva mujer de la posguerra y de denuncia del
matriarcado predominante en la sociedad americana.
El tema central del film viene dado por un factor de comicidad, la
gozosa sátira sobre la relación de sexo y dinero. Casarse por dinero y
casase por amor son dos objetivos similares, equivalentes e
intercambiables. Casarse por amor no es más digno que casarse por
dinero. Casarse por dinero es tan respetable como casarse por amor. La
película lo explica con contundencia, irónica franqueza y sarcástico
cinismo: “¿Querría Ud. que su hija se casara con un chico pobre?”. Lo
confirma con imágenes construidas con brío, intención y evidente buen
humor.
El segundo tema principal es el de la avidez sexual y material de las
dos protagonistas, que queda explicada con claridad y rotundidad, sin
que se roce nunca la grosería o el mal gusto. En este punto, la
elegancia y sutileza de Hawks alcanza niveles magistrales. Otro tema es
la confrontación de los deseos de una de casarse por dinero y los de la
otra de casarse por amor. Lo cierto es que ambas quieren por igual
practicar sexo. Una lo hace de modo abierto y descarado. Tras preguntar
cantando a los atletas olímpicos su disposición para el amor (“Anyone
Here for Love?”), no les vuelve a prestar ninguna atención. La otra lo
hace de modo más disimulado: al novio disgustado le da la razón, le hace
entrar en la habitación y cierra la puerta. La interpretación de las
protagonistas es deslumbrante y electrizante. Los números musicales
presentan una vibrante coreografía, de Jack Cole.
La película fue una de las instancias que definieron y fijaron la imagen
de Marilyn como diosa del erotismo y del sexo, de la que ella quiso,
pero no pudo desprenderse. El film constituyó uno de los grandes éxitos
de Marilyn.
La música, de Leo Rubin, Jule Styne, Harold Adamson y Hagy Carmichel,
aporta una partitura festiva, en la que se intercalan las canciones y
los números musicales. Destacan las melodías de “Bye, Bye, Baby” (cantan
Russell, Monroe y los pasajeros), “Two Little Girls from Little Rock”
(cantan Russell y Monroe), “When Love Goes Wrong” (cantan Monroe,
Russell y admiradores parisinos) y el tema principal “Diamonds Are a
Girl's Best Friend”. La fotografía, de Harry J. Wild, en color
(technicolor), presenta fuertes y sólidos contrastes de luz y color, que
sostienen composiciones imaginativas, muy dinámicas y de extraordinaria
visualidad. La cámara acaricia con fascinación el rostro y la figura de
las dos protagonistas.
Film clásico de la comedia americana de los 50.