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domingo, 5 de agosto de 2012

Eva al desnudo

Eva al desnudo nos presenta a una de las cínicas más encantadoras que ha dado el cine. El arranque se da la mano con el desenlace y entre medio Mankiewicz nos regala una magistral lección de cine. Los diálogos son la estrella de la película: inteligentes, cínicos, sarcásticos y puntillosos. El guión ostenta la solidez de las grandes obras y todos y cada uno de los interpretes destaca en su papel. Una Marilyn Monroe que aún no ha triunfado lo hace bien, ya que el personaje que desempeña le iba como anillo al dedo.

Mención especial para el oscarizado con justicia George Sanders: galán, embaucador, vividor y sarcástico crítico teatral. Notable obra que gira en torno a los dimes y diretes de la gran Anne Baxter. Si en la vida te encuentras con una mujer de ese pelo y te dice que te quiere... no lo dudes amigo, la habrás cagado. Muy buena.


 Foto promocional de Marilyn para Eva al desnudo


Hay un fenómeno que se repite una y otra vez en el cine, y supongo que en todos los campos de interpretación, que es que cuando las actrices cumplen los cincuenta de repente desaparecen. No siempre, claro, muchas actrices se mantienen (y digo actrices, porque parece que los actores con esa edad les dan más trabajo que a ellas), pero son las menos. Y no creo que la culpa de esto la tengan los productores o el público, sino el cabrón del tiempo, que no perdona. El estrellato, la fama y la gloria se reducen a un ciclo que se renueva una y otra vez bajo la batuta del tiempo. De esto y mucho más habla "Eva al desnudo".

No es un homenaje al teatro, ni de coña. El mundillo teatral es sólo un mero escenario, va infinitamente más allá. Habla de los sueños que una vez cumplidos ya no son sueños, sino una mera propiedad, aquí en forma de galardón, que no significa nada. Pero que para alguien lo significa todo, alguien que desea exactamente ese galardón. Pero, qué cosas, cuando la persona que posee el galardón se da cuenta de que otra lo quiere, saltan chispas. Y no sólo habla de esto.
Me podría tirar escribiendo horas y horas, y creo que jamás terminaría de contar de todo lo que habla "Eva al desnudo", por eso, lo reduzco en que habla sobre la vida en general. Decir otra cosa es quedarse corto. Y para llevarnos por esta historia, la película se sirve de uno de los guiones más asombrosos, inmejorables y perfectos que yo he visto en forma de película. Es un prodigio de sugerencia y explicitud, según convenga, y si se explicita, es en forma de los diálogos más ingeniosos, y a la vez naturales, que concebirse pueda; diálogos que desgranan a los personajes, que nos los describen, que los hacen perfectamente creíbles y humanos.

Pero encima, toda la galería de personajes que desfilan por la película no sólo están perfectamente escritos, sino que también están encarnados por interpretaciones excelsas. Por encima de todo, la actuación de Bette Davis, maravillosa, con una mirada que acuchilla, grandiosa, de una fuerza descomunal; seguida de ella, va un George Sanders genial, el cinismo y la ironía adquieren arte cuando salen de su boca; y después van Anne Baxter y Celeste Holm, profundamente creíbles, haciendo grandes creaciones. Y los demás secundarios muy bien.

Es que de lo maravillosa que es da asco, todos y cada uno de sus aspectos externos e internos funcionan a la perfección. Esta película es un milagro, un placer inconmensurable, al que se puede volver una y otra vez porque siempre parece nueva, un despliegue de ingenio y sabiduría. Y aunque de entre todos los temas que toca, uno de ellos sea el inquebrantable paso del tiempo, esta película alcanza la inmortalidad. Soberbia.

sábado, 4 de agosto de 2012

La tentación vive arriba

En 1955, un año después de romper con la Paramount tras rodar "Sabrina", Wilder se decide por llevar a la gran pantalla la obra teatral epónima del título original en inglés "The Seven Year Itch" del guionista (también de "Desayuno en Tiffany´s" de Blake Edwards), escritor y dramaturgo George Axelrod quien junto con el propio Wilder es el encargado de adaptarlo para la gran pantalla y bajo el patrocinio ahora de la 20 th Century Fox...

Fuente de inspiración para la filmografía futura como director de Woody Allen, la película simplona e infantiloide no está exenta de algunos de los matices habituales en la filmografía del maestro vienés y de origen semita... No en vano el personaje principal, el editor Richard Sherman (interpretado de forma magnífica por Tom Ewell) es un personaje de lo más parecido al estereotipo creado por Allen para sus obras... sólo que sustituyendo el componente judío por el cristiano...
 
A medida que comienza la película los títulos de crédito se abren a modo de rompecabezas o puzle, pudiendo enterarnos de una colorista fotografía de luxe color cinemascope a cargo de Milton Krasner y una espléndida banda sonora a cargo de Alfred Newman ("Que verde era mi valle" y "Eva al desnudo" entre otras muchas) y que retrató justamente una de las escenas fetiches de la filmografía universal, aquella de una fuerte brisa de metro levantando el faldamen de una Marilyn más explosiva que nunca (esta imagen y su presentación en "Con faldas y a lo loco" contorneando sus voluptuosas caderas camino de un tren son los fetiches más universales que nos ha dejado este mito erótico)... van dejando paso al desarrollo de una película con una historia de Rodríguez que hace las delicias del espectador en cuanto a humor corrosivo y mordaz...

Lejos de las obras mayores del genial Wilder, no obsta sin embargo para considerarla como una de las comedias más divertidas y entretenidas, donde una vez más Wilder nos demuestra que lo comercial no está necesariamente reñido con la calidad artística...

La narración brillante, las interpretaciones geniales, incluída la de Marilyn Monroe y con continuas referencias y guiños cinéfilos aprovechándose del gusto del personaje principal por el mundo del celuloide, caso por ejemplo de la película "De aquí a la eternidad" de Fred Zinnemann...

...Y de nuevo el genio haciéndonos pasar un rato de lo más ameno y divertido...

D I V E R T I D A.

Ya desde hacía 500 años, los indios Manhattan, los mismos que dieron el nombre a la famosa isla perteneciente a la ciudad de NY, ejercían de Rodríguez cada mes de julio, cuando el calor y la humedad hacían insoportables la vida a sus mujeres e hijos, enviándoles a las montañas más frescas o en algunos casos, los más privilegiados enviándoles a las costas de moda...para de esa forma dar rienda suelta a los más primigenios instintos del ser humano; tender trampas, cazar y pescar...

Así que 500 años después, en la misma isla de Manhattan (NY) y dentro del contexto de una sociedad civilizada se daban los mismos casos...

La historia se centra en la persona de Richard Sherman, un editor y publicista de libros de kiosco, de 38 para 39 años, casado y padre de un hijo, y quien acaba de dejar a su familia a bordo de un tren que les lleve de vacaciones a Maine, mientras él continúa su trabajo ejerciendo de Rodríguez en casa...

Al llegar del trabajo a su casa, un edificio de tres plantas habitado por su familia en la panta baja, los Kaufmann ahora de vacaciones en la segunda planta y una pareja de decoradores en la última planta... Richard se plantea llevar una vida reprimida, sin tabaco ni mujeres, al contrario que el resto de sus congéneres...

Revisando la obra a publicar por su editorial del dr Brubaker (Oskar Homolka), sobre las tentaciones reprimidas del hombre y su incontinencia a partir del séptimo año de matrimonio... Richard parece dar rienda suelta a su exuberante imaginación justificando mediante ensoñaciones con tintes cinéfilos y literarios la bondad y fidelidad de espíritu para con su mujer a quien nunca ha engañado pese a haber gozado de múltiples ocasiones para hacerlo...

Los buenos propósitos y las tentaciones reprimidas se esfuman cuando a la segunda planta acude una nueva inquilina (Marilyn Monroe)de 22 años y serrana lozanía, aprovechando la ausencia por vacaciones de los Kaufmann...

Una planta tomatera servirá de excusa para entablar conversaciones con la exuberante dama, quien se muere de calor en su apartamento al carecer del aire acondicionado del que sí dispone su tímido, puritano y pusilánime vecino Richard...

Ropa interior guardada en el frigorífico para mantenerla fresca, aire acondicionado, la música de Rachmaninoff y su concierto número dos para piano... un portero, el sr Kruhulik (Robert Strauss), también de Rodríguez y demasiado pesado con el tema de la limpieza de una alfombra de los Sherman...cierto mosqueo de Richard con un compañero de vacaciones de su mujer e hijo en Maine, un tal Tom MacKenzie (Sony Tufts)... situaciones tan hilarantes y Wilderianas como una Marilyn Monroe atascada por el dedo gordo del pie en el grifo de una bañera, etc etc... son los ingredientes de esta alocada, simplona y amena comedia de siempre.